Durante años se creyó que el sarampión era una enfermedad prácticamente erradicada. Sin embargo, en la actualidad han reaparecido brotes en diferentes países, afectando principalmente a bebés y niños no vacunados.
Lo más preocupante es que muchos padres confunden el sarampión con una gripe fuerte o una simple erupción, retrasando el diagnóstico y aumentando el riesgo de complicaciones.
Conocer esta enfermedad puede marcar la diferencia entre una recuperación controlada y consecuencias graves para la salud de tu hijo.
¿Qué es el sarampión?
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa, causada por el virus del sarampión. Se transmite fácilmente a través del aire cuando una persona infectada tose, estornuda o simplemente respira cerca de otras personas.
Un solo niño con sarampión puede contagiar hasta a 9 de cada 10 personas no inmunizadas que estén en contacto con él.
¿Cómo se contagia el sarampión?
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Por gotas respiratorias en el aire
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Al toser o estornudar
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Al tocar superficies contaminadas y luego llevarse las manos a la boca, nariz u ojos
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Incluso hasta 2 horas después de que una persona infectada haya estado en una habitación
Esto lo convierte en uno de los virus más contagiosos que existen.
Síntomas del sarampión en bebés y niños
Los síntomas no aparecen de inmediato. Generalmente se presentan entre 7 y 14 días después del contagio.
Primeros síntomas (fase inicial):
Fiebre alta (más de 39°C)
Tos seca persistente
Secreción nasal
Ojos rojos, irritados y con sensibilidad a la luz
Cansancio extremo
Señal clave que muchos padres no conocen:
Manchas de Koplik: pequeños puntos blancos dentro de la boca, en las mejillas internas. Son una señal casi exclusiva del sarampión.
Fase del sarpullido:
Erupción roja que comienza en la cara y detrás de las orejas
Se extiende al cuello, tronco, brazos y piernas
Puede durar de 5 a 7 días
La fiebre suele empeorar durante esta etapa
¿Por qué el sarampión es tan peligroso?
Aunque algunos lo consideran una enfermedad “normal”, el sarampión puede causar complicaciones graves, especialmente en bebés menores de 5 años.
Complicaciones más comunes:
Neumonía
Otitis (infección de oído)
Diarrea severa y deshidratación
Convulsiones por fiebre alta
Complicaciones graves:
Encefalitis (inflamación del cerebro)
Daño neurológico permanente
Ceguera
En casos extremos, la muerte
Sarampión en bebés menores de un año
Los bebés pequeños son especialmente vulnerables porque aún no han recibido todas las dosis de la vacuna. En ellos, la enfermedad puede avanzar más rápido y con mayor gravedad.
Por eso, la protección indirecta mediante la vacunación del entorno es fundamental.
Tratamiento del sarampión
No existe un tratamiento específico para eliminar el virus.
El manejo del sarampión se basa en:
Control de la fiebre
Hidratación constante
Reposo
Seguimiento médico estricto
Tratamiento de complicaciones si aparecen
En algunos casos, el médico puede indicar vitamina A, ya que reduce el riesgo de complicaciones graves.
La vacuna: la mejor forma de prevención
La vacuna triple viral (SRP) protege contra:
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Sarampión
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Rubéola
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Paperas
Generalmente se aplica:
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Primera dosis: alrededor del primer año de vida
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Refuerzo: en la infancia temprana
La vacunación no solo protege a tu hijo, sino también a bebés, personas inmunodeprimidas y a toda la comunidad.
Mitos peligrosos sobre el sarampión
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“Es mejor que les dé de niños”
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“No es tan grave”
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“Las vacunas no son necesarias”
Estos mitos han contribuido al regreso de brotes que pudieron haberse evitado.
El sarampión no es una enfermedad del pasado. Es una realidad actual que puede poner en riesgo la vida de los más pequeños. Informarte, reconocer los síntomas a tiempo y mantener el esquema de vacunación completo es una de las decisiones más importantes que puedes tomar como madre o padre.
Si sospechas que tu hijo presenta síntomas compatibles con sarampión, no lo lleves a lugares públicos y acude de inmediato al médico.
La prevención salva vidas.


